Dormir poco puede enfermarte por dentro y por fuera

En la actualidad, el exceso e trabajo, los compromisos personales y profesionales, afectan de manera directa la calidad del sueño y las horas que dormimos diariamente, lo cual nos provoca  enfermedades orgánicas y mentales  comunes como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca, la ansiedad y la depresión.
Un sueño deficiente  altera el ritmo del cuerpo, como por ejemplo, se dejan de producir sustancias que se liberan mientras dormimos, entre ellas la hormona de crecimiento por lo que difícilmente desarrollaremos nuestros músculos tras la actividad física y la melatonina que cumple diversas e  importantes funciones, como son regular el ciclo circadiano. La falta de sueño aumenta el apetito, lo que provoca obesidad; afecta la habilidad para procesar la glucosa, lo que a su vez puede provocar que surja la diabetes.
Un sueño que no sea reparador, también provoca la disminución de la temperatura corporal basal lo que puede originar una alteración metabólica y la pérdida de la constancia en el ritmo cardíaco. También, a largo plazo se debilita el sistema inmunológico por lo que tenemos más probabilidades de contraer infecciones y se da un envejecimiento precoz que un primer término se traducirá en una piel opaca, sin brillo.
En cuanto a nuestras capacidades mentales, si no dormimos satisfactoriamente, lo primero que enfrentaremos es la falta de energía en la realización de nuestras actividades diarias. También, decaerá la atención, la concentración, sufriremos cambios repentinos de humor, irritabilidad, tristeza y ansiedad. Estaremos somnolientos y  tenderemos al pesimismo. El que no duerme bien, pierde reflejos, visibilidad,  coordinación de movimientos y se le altera el centro del habla, hecho que se traducirá en balbuceos o  palabras repetitivas. Otra consecuencia de las pocas horas de sueño, es la disminución de la creatividad y la capacidad de memoria a largo plazo, con lo que resultará muy complicado el aprendizaje.
En vista de todo lo que hemos visto acerca de la fata de sueño, les recomiendo que duerman en un espacio oscuro y ventilado, que apaguen el televisor, la computadora y los teléfonos, mas no se lleven trabajo a la cama; procuren que ésta y su almohadas sean cómodas. No cene en grandes cantidades, ni justo antes de acostarse, traten de distraerse o relajarse una hora antes de dormir y eviten el café, las bebidas alcohólicas y/o estimulantes, al menos 2 horas antes de entregarse a los brazos de Morfeo.
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